Era una noche tranquila, pero los pensamientos de Sylvia corrían incontrolablemente, repitiendo la escena de la oficina de Odell donde Shermaine se había apoyado contra él.
No quería pensar demasiado en ello, pero no podía evitarlo. Este sentimiento se vio exacerbado por su reciente regreso a casa por motivos de trabajo, con la secretaria de ella acompañándolo día y noche.
¡Ding-dong!
De repente, Sylvia recibió un mensaje de texto en su teléfono. Lo cogió, anticipando el mensaje de Odell,