Se posó un rato en la rama, contemplando la idea de conseguir ayuda durante el día.
Inesperadamente, después de que los ladrones se fueran, percibió otra secuencia de pasos silenciosos. Luego notó que alguien se acercaba al borde del acantilado, seguido poco después por el encendido de una antorcha en el acantilado. La intensa luz golpeó sus ojos, cegándolo temporalmente.
Desconcertado por la luz cegadora, especuló que estos recién llegados podrían estar allí para eliminarlo. Una ola de miedo