Sylvia no aguantó su hipocresía. Ignoró a Lily y quiso irse, pero fue entonces cuando la ventanilla del coche se abrió detrás de ella.
El atractivo rostro del hombre emergió.
—Sylvia, te olvidaste tu bolso —Extendió la mano, sujetando su bolso por la ventana para ella.
Sylvia agarró su bolso y dijo:
—¿Por qué no regresas tú primero? No sé cuánto tiempo durará la reunión.
Odell sonrió.
—Tengo una reunión con un colega en el área. Llámame cuando hayas terminado. Te recogeré.
—Él est