—¿Ah no?
—No.
La calma de aquella respuesta desconcertó al hombre. El oficial apoyó ambas manos sobre la mesa.
—Porque ya sabemos quién te contrató.
Por primera vez apareció una pequeña grieta en la seguridad del francotirador, muy pequeña, pero visible.
—Están mintiendo.
—No.
El comisario hi