El rostro de Ailen palideció. Porque aquella acusación era cierta y Andrés lo sabía.
—Puedo explicarlo.
—No quiero explicaciones.
La voz del hombre se volvió más dura.
—Quiero distancia.
Ailen comenzó a sentir miedo.
Miedo real.
Porque por primera vez comprendía que estaba perdiendo el contro