—¿Ya se van? —preguntó Abigail.
—Volveremos pronto —respondió Helen.
—Lo prometen.
—Lo prometemos.
Amelia abrazó con fuerza la cintura de su madre, con muchísimo cuidado, protegiendo a su hermanita.
—Cuida a la bebé.
Helen sintió que el corazón se derretía.
—Lo haré.
—Y cuida a papá.