Su mente estaba en otro lugar.
En una mujer.
Helen.
Sus dedos tamborileaban lentamente sobre la superficie de madera, un gesto casi imperceptible… pero cargado de tensión.
No sabía dónde estaba.
Y eso lo estaba consumiendo más de lo que estaba dispuesto a admitir.
Frunció el ceño.
—No debería