25 Padre.
Esa misma noche partimos con Hafid a la cuidad y a diferencia de mi primer y trágico viaje con Farid, esta vez nos fuimos en avión, no estaba dispuesta a repetir nada de ese primer viaje, además Hafid me aseguro de que no fue un accidente lo que ocurrió con Farid, por lo que lo mejor que podíamos hacer es no planear realmente nada, no dejar que nuestros enemigos sepan nuestros movimientos.
— ¿Estas bien Leila?
— Si Hafid, lo estoy. — trate de sonar lo más normal posible, pero el rostro de mi es