El silencio que siguió a mis palabras fue ensordecedor. Oliver me miraba fijamente, sus ojos llenos de ira y desprecio. No quedaba ni rastro del chico del que me había enamorado hace tantos años.
"Salga de aquí," gruñó Oliver a Eric, sin apartar sus ojos de mí.
Eric dudó, mirándome con preocupación. Asentí levemente, dándole permiso para irse. Sabía que tenía que enfrentar esto sola.
Cuando la puerta se cerró tras Eric, Oliver se acercó a mí. Su proximidad me hizo temblar, pero me obligué a man