Capítulo 108.
Las manos de Aitana se encuentran temblorosas, sus caricias son superficiales igual que su respiración.
La camisa color oscuro de León no hacía más que acentuar los ojos maravillosos de su hombre, ella comienza a quitar su camisa hasta que observa su pecho y el caminito de fino bello que atraviesa el centro del pecho y abdomen hasta perderse en las profundidades del pantalón.
Lo recorre con la yema del dedo hasta llegar al botón del pantalón.
Aitana comienza a besarlo en el pecho, desesperada, d