Mundo ficciónIniciar sesiónEagle cargó sin mucho esfuerzo a Rufus y siguió a la mujer por el estacionamiento que para ser un lugar como ese era bastante lujosos y había al menos cinco autos como los de la editora o incluso más caros. Entró en el elevador y ella marcó su piso. Cuando la puerta se abrió el casi se quedó con la boca abierta







