56. Alguien que creyera
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Zaira
Estaba sentada a oscuras en la casa de Selena, perdida en mis pensamientos. Quería irme lejos, alejarme de todo, pero algo me mantenía aquí, atrapada en un torbellino de sentimientos. Gabriel, el hombre al que había amado, iba a casarse, y ya no veía cómo encajaba en este lugar. Todo parecía desmoronarse a mi alrededor.
Poco después, Selena llegó de su trabajo en el club, caminando con paso firme. A pesar de su largo día, su pie ya estaba mucho mejor, gracias al ungüento que ella mis