Por Franco
Me paré y rodeé mi escritorio para llegar al lado de Macarena.
Ella seguía sentada, le extendí la mano para que se pare, pero me ignoró.
-Maca, cielo…
No me contestó, ahora ni siquiera me miraba y se notaba el esfuerzo que hacía por no llorar.
-Cielo…
-Me mentiste.
Me dijo al fin y sus lágrimas comenzaron a correr silenciosas por las mejillas.
-No...no te mentí.
-Si no hubiera sido por Mabel, no me hubiese enterado que estuviste todos esos días con ella, te lo tenías muy bien guardad