Otro hermoso reencuentro
Después de la visita de mis hijos me siento reconfortada, no hay mejor medicina para el alma que sentir la presencia de las personas que más amas, que todo hubiera sido perfecto si mi padre estuviera presente, pero en la vida no siempre conseguimos lo que queremos, y aunque me dolía la idea de que él fuera a fallecer, debía irme resignando al dolor que me causaría su partida, y más aun sin saber si lo podía despedir, pues mi estadía en el hospital se auguraba a que iba