21. El viñedo y las tradiciones
Maite se le queda viendo tratando de descifrar si tan solo se está vengando de ella en una mala broma o si realmente compartirán habitación.
Ángelo abre la puerta para ella y la anima a entrar, cierra la puerta tras él, viéndola saltar por lo que instintivamente una sonrisa se asoma en sus labios.
—¿Qué pasa? ¿En una habitación te conviertes en una dócil gatita? —eleva una de sus cejas, esperando una respuesta de su parte.
—No, es que pensaba que ustedes se tomaban muy en serio las tradicione