Punto de vista de Avery
Luché por zafar mi mano de los dedos de Alfa Gideon, pero él me sujetaba con fuerza.
—Así que ese es tu juego —me miró evaluándome por un largo momento—. Admito que no creí que tuvieras lo necesario para intentar seducirme con juegos insignificantes. Qué infantil.
De repente, me soltó y se inclinó sobre la cama para levantar la escandalosa prenda. Inclinó la cabeza hacia mí con una ceja levantada.
—¿Esto es lo que crees que quiero de ti? —se rio entre dientes—. Ahorra