Lancé una mirada afilada a Dominic. ¿No veía mi cara de desesperación por casualidad? ¿No notaba que estaba intentando contarlo de la manera más suave posible? Pero qué hijo de puta.
Dominic ignoró mi mirada de reproche, y estaba a punto de darle un sermón sobre una sinceridad excesiva cuando oí a papá carraspear fuerte.
— Me lo imaginaba. — Dijo con una mueca. — Solo quería confirmarlo.
Abrí los ojos en shock. ¿Cómo demonios ya sabía solo de mirar?
— Papá... — Intenté, pero estaba mortificada.