— Deberías mantenerte más lejos de mi subjefe antes de que ceda a la voluntad que tengo de matarlo. — Dominic susurró contra mi oído en tono oscuro que me hizo erizar todos los vellos de mi cuerpo. — Y también pienso que nunca más deberías guiñar un ojo a Enzo o a cualquier otro hombre, si no quieres que cometa algunos asesinatos. — Su tono sedoso y oscuramente asesino hizo que una mezcla de emociones me invadiera: deseo y precaución. — Eres mía, Luisa, y nunca permitiré que te acerques demasia