Pero por ahora intentaría no pensar demasiado en ello.
— Quita esa sonrisita de tu cara. No pienses que me has ganado. — Refunfuñé con enfado.
Juro que vi rojo cuando Dominic apretó ligeramente mi muslo, como exaltando su victoria por tener su mano debajo de mi vestido.
— Ya he ganado hace tiempo, mi ángel. Y por más que lo niegues, sabemos que no quieres realmente que quite mi mano de tu coñito. — Susurró cerca de mi oído en tono tan seductor que por un momento olvidé que estábamos discutiendo