No me tomaría el trabajo de ir a las fiestas que las mujeres de los consiglieri hacían. No era hipócrita de ir a una fiesta de caridad sabiendo que matar era parte del trabajo de mi marido.
Y por eso no dudaba que los soldados de Dominic pensaran que yo era alguna niña inocente sin ninguna maldad e inteligencia.
Intenté encontrar una posición cómoda en el sofá, lo que me pareció imposible de lo mucho que mi cuerpo estaba dolorido y mi intimidad ardida.
— ¿No vas a ver nuestro pequeño espectácul