MÍA
En cuanto llegamos al hospital, soy la primera en bajar del auto, lo que menos necesito en estos momentos, es estar en un espacio tan pequeño, en compañía de Basil, Portia le habló por teléfono, vi la preocupación excesiva en su mirada, no sé de lo que hablaron o qué le dijo, pero sé reconocer a un hombre enamorado, y él lo sigue estando de Portia.
—Ángelo —me acerco hasta mi amigo.
—Los doctores la atenderán, tenemos que esperar.
Asiento lento.
Viendo cómo de lejos, Akin, uno de los chicos