Melody había sido diferente a los demás niños desde su nacimiento.
La gente siempre decía que las hijas eran cariñosas, pero Melody no era cariñosa. Nunca lloraba ni hacía alboroto, y rara vez pedía un abrazo.
Era la primera vez que Melody tomaba la iniciativa de subirse a Adina desde hacía un año.
Naturalmente, su hija era más importante que el hijo de otra persona.
Adina cargó a Melody y le preguntó dulcemente: "Mel, ¿qué te pasa?".
La niña se abrazó al cuello de Adina y no respondió.
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