La mujer de cabellos rojos hacía tres días sufría de una fiebre que no la dejaba despertar, sus delirios eran siempre los mismos, y un nombre que repetía con dolor....Zeus.
La anciana giraba el cucharón con ánimo, algo dentro de ella le decía que sería un buen día, y con una buena comida lo sería más.
Se fijó el estado de la joven, un viento frío reinaba ese día así que tapó los brazos de la joven que estaban helados,y que por la fiebre había necesitado sacar de debajo de las cobijas.
Se sorpren