Liam entró en su estudio. Sus ojos se posaron inmediatamente en los papeles en cuanto se sentó detrás de su escritorio. Su expresión era sombría y toda su atención estaba puesta en ellos.
Su mano se extendió para tomarlos y miró la portada. Era una revista de su recién adquirida empresa.
Ni siquiera se molestó en hojearla. Simplemente la lanzó a un lado.
— Tráeme a Jimmy.
Ordenó al guardia de la puerta.
— Sí, señor.
Respondió el hombre como si su vida dependiera de ello y salió de la habitación