Isabella
Tragué saliva y me humedecí el labio inferior, esforzándome por no pensar en el cabello de Liam ni en el extraño impulso que sentía. Tomé mi copa de vino y di un sorbo. De repente, tenía mucha sed, así que casi me la terminé de un trago. No pude decir nada y, por suerte, Liam no me presionó.
No tardaron en servirnos la comida. Rápidamente me concentré en comer, como si llevara días hambrienta. Cualquier cosa, con tal de no mirar a Liam ni pensar en los pensamientos intrusivos que me in