Al día siguiente Eva despertó sintiéndose adolorida y algo resfriada, por lo que buscó entre las gavetas y encontró un pequeño bolso con medicamentos, de ahí tomo una pastilla para el dolor de cabeza y se la tomó.
Ella se mira en el espejo y no podía creer lo mal que se ve en este momento, su rostro se ve horrible y ni hablar de sus ojos están rojo y tiene unas enormes ojeras, parece como si hacen varios días que no duerme, aunque la verdad es que la única vez que durmió bien fue cuando sufrió