Alejandro se estaciona a una esquina de la empresa.
—Quédate aquí. — le dice a Eva.
—¿Quieres seguir ocultando que soy tu esposa?
—Por ahora sí. — Eva lo mira y luego sonríe, ella puede negarse a seguir su juego, pero ella sabe que lo mejor por ahora es seguirle la corriente.
—Ok, nos vemos luego. — le responde y se desmonta del auto.
Eva camina hacia la empresa y todo el que la ve se queda mirándola y ella siente las miradas de las personas, pero disimula y no le presta atención.
Ella entra al