Sherrie negó con la cabeza mientras se apoyaba en Nigel, su cuerpo temblando mientras las lágrimas caían. —Nigel, no estaba intentando competir con Ezra. Alguien me envió el vestido y me dijo que lo usara esta noche. De verdad no sé cómo terminó todo así…—
Ezra soltó una risa fría. —Siempre tienes una excusa. Entonces, ¿quién te envió el vestido?—
Sherrie murmuró: —No lo sé…—
Nigel frunció profundamente el ceño. No creía que Sherrie fuera capaz de hacer algo así. En su mente, alguien debía habe