Ezra no preguntó más y acompañó personalmente a Joe hasta la salida.
Gerardo volvió a sentarse a la mesa, con una mano apoyada sobre el estómago. Cuando levantó la vista, por fin notó que había alguien más de pie cerca. Estaba completamente cubierta para ocultar su identidad.
En ese momento, unos pasos resonaron en la escalera de cristal. Uno era el clic agudo de unos tacones. Era Ezra.
El otro sonido era el de un bastón.
Allison se giró instintivamente. Sus palmas se tensaron y sus ojos se fij