Pasaron unos minutos.
Cuanto más esperaban, menos esperanza había.
Las olas rompían al costado del barco, lo cual hacía que se balanceara de manera desigual.
Varios barcos grandes aparecieron silenciosamente en la distancia con sus velas en alto.
El guardaespaldas de Angie notó los barcos. Su expresión cambió.
“Señorita, alguien se está acercando. ¡Vámonos!".
Angie sacudió la cabeza y jaló a Eric.
"Vámonos juntos".
Eric deseaba poder arrojar a esta mujer apegada al mar. Odiaba a esta muj