Caleb cerró la boca.
La confesión inducida era algo que había experimentado mucho en los últimos dos días.
No iba a decir ni una palabra.
No debía dejar que nadie obtuviera información que pudiera usar en su contra.
La noche era silenciosa mientras los dos se enfrentaban en el espacio privado.
Nadie más estaba presente en esta reunión secreta.
Sin embargo, en algún lugar, la reunión estaba siendo observada.
Después de unos segundos.
Caleb sonrió. “Sí, estoy siendo acusado injustamente. N