Yvette se rio furiosa. “Yo no lo hice. ¿Por qué debo pagarte una compensación?”.
¿Acaso parecía una tonta?
“Entonces no hay elección. Voy a vivir en tu casa y haré que me sirvas cuando orine y cague…”.
El hombre delgado sonrió con picardía.
En un instante, los ojos de Lance se oscurecieron repentinamente. Sus ojos se llenaron de frialdad mientras miraba al hombre.
Yvette estaba tan enojada que quería golpearlo, pero Lance la sujetó por los hombros con fuerza.
"Yvette...".
Él la llamó y le