Lance eligió una manera muy concisa, para nada brutal, dándole a Yvette algo de espacio para que se adaptara.
Yvette no tenía nada que decir.
Solo cuando miró los ojos sinceros de Lance, su corazón de repente se suavizó un poco.
Quizás esta era la ventaja de los hombres maduros.
Yvette pensó que no sería tan malo que Lance fuera su esposo.
Ella asintió, levantó las cejas y asintió felizmente.
"¡Claro!".
Al principio Yvette pensó que simplemente actuarían frente a sus familias y que cada u