Ava DeCostello
New York
Me desperté a media noche, tenía mucha hambre y no me di cuenta si nos habían traído algo para comer, me levanté del pecho de Eryx, con la intensión de bajarme de la cama, cuando me quedé sorprendida la escuchar su voz.
– ¿Qué pasó, mi amor? No has dormido nada.
Era cierto, porque no llevaba ni media hora de haber cerrado los ojos, pero como estaba tan a gusto en sus brazos, no me quería levantar, pero el hambre pudo más que yo.
–Es que tenemos hambre, amor, tu hija, est