Capítulo veinte: Síndrome de Estocolmo
"Narra Ariana Fallon"
El chirrido de las gomas, que daña mis oídos y me deja prácticamente sorda, me tira al suelo.
El conductor del auto sale a socorrerme a toda prisa en tanto yo no puedo dejar de estremecerme con temblorosos espasmos.
—¿Estás bien?
No respondo, creo que estoy en shock.
¡Por Dios! ¿Qué más me puede suceder?
Entonces, otra vez el destino me la juega colocando un rostro conocido a mis pies.
Es él, el señor del club que me ayudó, el tal Lio