Ekatherine:
Habíamos hablado por un largo tiempo, él seguía siendo el mismo, no podía evitar que mi corazón se acelerara cada que lo veía sonreír o reír, se veía incluso más guapo que antes. Lilia había salido por té y galletas, había sostenido sus manos en todo momento, sentía que todo era un sueño y que terminaría por desvanecerse.
- Debo irme, mi madre se preocupará ‒asiento, me pongo de pie y lo acompaño a la salida, lo había abrazado con fuerza antes de verlo marchar, justo en ese momento