Ekatherine:
La semana paso en un abrir y cerrar de ojos, por primera vez en mucho tiempo pude ver a mi madre feliz y orgullosa de mí, que tristeza que sintiera eso cuando yo me sentía morir, me había importado bien poco los preparativos, el ajuar de novia o los votos, recitaría los que el sacerdote me dijera y listo.
- Tan hermosa ‒dice mi padre con emoción, bien podría ser negro este vestido y me daría igual.
- Sí, hermosa como una muñeca sin vida, una muñeca vendida al mejor postor, ¿no pad