33 Olla a presión.
Los días que siguieron no fueron gratos para ninguno, Dulce escapaba entre los pasillos de una lujosa e inmensa mansión, no solo de su abuelo, también de tres hombres que necesitaban hablar con urgencia con la princesa, pero esta no quería ni siquiera verlos, su cabeza dolía, su corazón sangraba, nada tenía sentido, porque se reusaba a amar a alguien más que no sea Pedro, mientras este también pasaba el día huyendo de los agentes de interpol, por lo manos de dos de ellos, ya que Teodoro solo se