—Eres un desgraciado, ya verás que voy a salir de aquí lo más pronto posible, y veras que te encontrare y te daré tan duro por tu trasero que me rogaras que te mate —Asiente con una sonrisa y una mirada vacía y malévola.
Zahir solo sonreía al ver como se lo llevaban hasta adentro de la estación de policía, él no había sentido tanta paz y satisfacción en la vida, como lo había sentido en ese momento, pues el saber que el cura no lastimaría más a ningún niño eso lo dejaba con mucha paz y tranquil