33. Enemigas
La situación me deja en estado de shock por unos segundos; como es habitual en mí últimamente, me pierdo en el color de sus ojos, en esa mirada que parece decirme un sin fin de cosas que me encantaría entender, que no daría por descifrar esa mirada.
El corazón golpea con fuerza contra mi pecho emocionado ante tal gesto de caballerosidad y atención de su parte, sus palabras aún resuenan en mi mente, es sin duda lo más bello que alguien me ha dicho.
Pero la cordura que parecía haberse dormido u