—¿Tú la has visto? —pregunta mirándolo—. Esa chica tiene el alma pura. Además de eso, tiene la edad de tu hermana, apenas conoce al mundo, tengo la sensación de que algo le ocurrió.
—¿Por qué lo dices? ¿Ella te lo contó?
—No, ella no me ha dicho nada. Sin embargo, aún puedo ver esa sensación de dolor cuando la miro a los ojos. Entonces quizás ella no tuvo una buena vida.
—¿Crees que deberíamos averiguarlo?
—Por ahora deberíamos tratar de tranquilizar un poco a todo el mundo. La llegada de Lauren