Mundo ficciónIniciar sesiónDayana Ivanov
salgo de la mansión D’angelo, mientras doy un gran suspiro llenándome de muchas energías, y buscando mi propia tranquilidad venir aquí no fue nada fácil, y aunque intentaba demostrar lo contrario, la verdad mi corazón se llenaba de impaciencia y malestar, pues allí estaba él, con sus bellos ojos castaños iguales a los de mi pequeña, y con sus expresiones de confusión