CAPÍTULO 111 - Perlas de la Bestia. PARTE 12
El testamento en vida
Narración en primera persona
No salimos del dormitorio durante horas.
El nudo de Kai finalmente cedió, pero él permaneció hundido en mi interior, con la frente apoyada en la mía y respirando como si hubiera corrido un maratón. El sudor se enfriaba sobre nuestra piel. La sangre de la pelea aún manchaba su pecho y mis muslos. Más allá de las ventanas oscurecidas, la ciudad empezaba a brillar en lugares donde no debía: pequeños incendios, sirenas lejanas, la primera prueba re