*LO SIENTO, HERMANA*
Kate King.
—Señor… estamos de vuelta, intercambiamos la Van, y ellos están muertos… —Pasé un trago duro al escuchar a uno de los hombres diciendo muy nervioso, y luego, en menos de unos minutos, nos vimos bajando nuevamente a ese sótano.
Ahora no solo tenía las manos amordazabas, también me habían puesto una tela en la boca.
Me empujaron fuera de la Van y vi cómo a ese edificio llegó un montón de hombres que no entraron con nosotros a esa planta donde había estado horas an