Mundo ficciónIniciar sesiónPOV: DAIMON
Tuve que clavar las garras contra la roca para no perder el control. Sentí mi columna estremecerse; cada suspiro de Fenrir venía cargado de una desesperación que ni siquiera él sabía nombrar. Era dolor, era pérdida, era el grito de un lobo que amó y fue dejado para morir.
—Basta. —murmuré, pero mi voz salió ronca, temblorosa. —Esto es insoportable… ¡Necesitas parar, Fenrir!
“¿Ahora… me dices que debo renunciar, sacrificar lo que amo por tus caprichos?” —Fenrir aulló alto, la garganta cerrada de rabia y dolor. “Arrástrame al infierno, pero ¡no tendrás a mi cachorra!”
El aullido rasgó el cielo. Los músculos de mi cuerpo empezaron a contraerse, y la transformación, que antes se completaba con furia, ahora retrocedía







