Ya todo había acabado. Sofía nuevamente me había salvado la vida. Estaba destinada a ser mi salvadora. Los días pasaron y la calma llegó como llega después de una fuerte tormenta. Ya podíamos dormir tranquilos, ya podíamos salir sin miedo.
Pero no solo nosotros sentíamos paz, también la familia de aquellas personas a las cuales Samantha logró hacerle daño, también sentían tranquilidad al saber que ya ella se había ido para siempre, que ya no volvería más con su maldad y su odio.
Una mañana, mie