Aunque no tenía rastro de Sofía, mi corazón guardaba la esperanza de que ella regresaría a mi lado.
Sabana cada vez se acercaba más a mí, no perdía la oportunidad para intentar reconquistar mi corazón de nuevo. Yo guardaba mi distancia y, aunque no tenía ninguna intención de volver con ella, tengo que reconocer que la soledad me estaba golpeando fuerte.
Una mañana, estando en las caballerizas, ella llegó y muy cariñosa me preguntó: "¿Te gustaría ir a montar conmigo?" Yo la miré y le dije muy ser