Mundo ficciónIniciar sesiónLillian llegó a su casa, su hija estaba acostada en el sofá cuando entró y se levantó y corrió hacia ella, la abrazó y le besó el pelo.
—¿Cómo estás?—Bien, mamá—, sonrió, luego frunció el ceño, —Sé que esto podría ser demasiado rápido, pero me gusta mucho Nueva York, mamá y me gustaría que podamos quedarnos. Es como,— se detuvo, mirando a su madre —como si estuviera destinado a estar aquí y que todo lo que me hace, se origina desde aquí—. Con cada palabra, ella dijo, Lillian podía sent






