CAPÍTULO 31. Pesadillas
CAPÍTULO 31. Pesadillas
Liliana
—No es una orden —murmura y por alguna razón empiezo a creerle—. Solo quiero que te quedes aquí. Está haciendo mucho frío, nunca se sabe cuándo pueda dolerme de nuevo.
Bueno… eso es más creíble.
—Está bien, me quedaré —asiento, pero antes de que dé un paso hacia el sofá, me sujeta más fuerte.
—Quise decir en la cama, Liliana —me corrige, mirándome a los ojos—. Y no, no te voy a hacer nada. Si quieres puedes poner una… barrera de almohadas o lo que sea.
Durante un