Capitulo Veintitrés.

Nunca pensé que me pondría tan nerviosa ante la mirada de nadie, pero Heidi sin duda tiene una mirada que hace dudar tu existencia.

Ella me mira como algo que no logra descifrar y eso me pone aún más nerviosa.

Tiene sus dos manos en los bolsillos de su bata y tiene ligeramente el ceño fruncido, comienza a dar pasos hacia mí, inevitablemente mí pulso se eleva.

¿Porqué estoy tan nerviosa?

Solo es Heidi.

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